Interesante artículo publicado por El País sobre la posibilidad, aparentemente factible, de que algunos países de la zona euro se vean obligados a abandonar la moneda única como paso previo para afrontar con mejores garantías de éxito su recuperación económica. En concreto, Paul Kugman, el economista norteamericano que firma el artículo, señala el caso específico de Grecia como ejemplo de dicha posibilidad.
No tengo claro si el enfoque debe ser el hecho de que pertenecer a una esfera económica de moneda única limita las posibilidades de reacción individual a situaciones macroeconómicas como la actual o, por contra, si debemos poner el foco en la estructura industrial, capacidad de inversión i+d+i, nivel de preparación profesional, nivel de gestión económica, etc.. del país en cuestión. Dicho de otra manera, ¿los problemas de Grecia se derivan principalmente del Euro? ¿No será que la economía griega, lo mismo que posiblemente la española, se asienta sobre bases no demasiado sólidas con un gasto desmesurado, una contabilidad retocada y una credibilidad de cara a los inversores totalmente liquidada? La moneda única es igual para todos los miembros de la UE; por lo tanto, ¿cómo es que para unos países la limitación de acción que se supone pertenecer a esta supra-esfera económica es un problema y para otros no lo es tanto?
Mi impresión es que a perro flaco todo son pulgas. Y cuando las cosas no se hacen bien, cuando el programa económico de un gobierno se basa en gastar más de lo que ingresa para principalmente “comprar” votos y voluntades, cuando no se plantean proyectos creíbles y viables, llega un momento en el que el euro es un problema… y el dracma (o la peseta) también.